Liga EA Sports: Real Madrid-Athletic

Adiós de leyenda

Emocionante despedida del Bernabéu a Dani Carvajal, el mejor canterano de la historia del Real Madrid

Los blancos ganaron 4-2 al Athletic en un duelo sin historia en el que también se despidieron del Real Madrid Alaba, Ceballos y Arbeloa

Así fue el épico mosaico del Bernabéu para despedir a Carvajal

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El Real Madrid ganó 4-2 al Athletic en el adiós de Carvajal.

El Real Madrid despidió a un jugador celestial y una temporada del demonio. La misma noche que se iba la segunda temporada sin grandes títulos pisó por última vez el Bernabéu Dani Carvajal, que se despidió entre lágrimas del equipo de su vida. Los blancos ganaron 4-2 al Athletic en el partido en el que también dijeron adiós Alaba, Ceballos y Arbeloa, aunque el técnico, todavía un principiante de los banquillos, sueña con regresar algún día.

Era la despedida de Dani Carvajal, un jugador de los que ya no quedan. Leyenda del Real Madrid y piedra angular de Valdebebas. De profesión lateral, de vocación canterano. Pitbull y madridista. Un tipo duro y leal. Se va demasiado pronto pero uno no puede elegir cuando una lesión se cruza en el camino. Una puñetera lesión.

También se iba Alaba, uno de los mejores centrales de los últimos 20 años. Llegó al Real Madrid demasiado tarde –ya lo había ganado todo en el Bayern– y se lesionó demasiado pronto, pero aún dejó un par de temporadas para enmarcar y enseñó a Militao el oficio de central. Líder silencioso, profesional y uno de esos jugadores que no han dado un ruido.

Ah, y se iba Arbeloa con la intención de que su adiós no maquillara un hasta luego. El tren del Real Madrid paró demasiado pronto delante de sus narices y decidió que iba a ser maquinista. El descarrilamiento estaba asegurado. Su última alineación, la que abrochaba la temporada más lamentable del Real Madrid en 20 años, la conformaban los siguientes muchachos: Courtois; Carvajal, Asencio, Alaba, Carreras; Valverde, Bellingham, Thiago Pitarch; Mastantuono, Gonzalo y Mbappé.

El rival era el Athletic, otro de esos equipos que ha fracasado esta temporada, con un Ernesto Valverde que también se despedía del banquillo de los leones. El Bernabéu olía a elecciones, aroma prohibido para los socios del Real Madrid los últimos 20 años, como el jamón para los musulmanes. Aunque esa será otra historia. En estas líneas hablaremos de fútbol aunque no les prometo nada.

Homenaje a Carvajal

Carvajal tardó 35 segundos en marcarle la línea al joven Adama, al que desplazó de una carvajalinha y eso que el del Athletic es diez años más joven y diez centímetros más bajos. Los bilbaínos salieron dominadores que para eso se jugaban alguna remota opción de meterse en Europa el año que viene. En el Real Madrid la gracia era ver a Mbappé jugar por la izquierda, propiedad privada de Vinicius, ya de vacaciones anticipadas en Brasil. Con permiso del club por aquello de los agravios.

Thiago Pitarch vio una prematura amarilla por pasarse de frenada en la presión. El Bernabéu, con una entrada bastante decente, se mantenía expectante. Otra novedad, Fede Valverde hacía de Tchouaméni quién sabe si en su último partido en el Real Madrid. Pasaban los minutos con un juego inane. Un desmarque de Mbappé que abortó Paredes echándose al resbalillo fue lo más interesante en el arranque del duelo.

Como era la noche de Carvajal suyo debía ser el protagonismo. El capitán se la pidió en el 12. Estaba ahí plantado en la divisoria, levantó la cabeza, vio el demarque de Gonzalo por el centro y se la puso tocadita y en ventaja. Era un pase brutal de canterano a canterano. Gonzalo corrió, controló como un nueve, remató como un nueve y batió a Padilla.

El gol animó algo al Real Madrid pero no alteró el ritmo soso y aburrido del juego. En el 23 se animó otra vez Mbappé a percutir por la izquierda, se la dejó a Carreras dentro del área y el lateral la puso al segundo palo para que la pelota acabara en los pies de Thiago Pitarch, que resolvió con un tiro raso y amable que detuvo Padilla. Un sector del Bernabéu, por cierto, se entretenía con silbidos a Mbappé cada vez que el francés perdía una pelota.

En el 40 llegó el segundo del Real Madrid. Fue protagonista Thiago Pitarch con una genialidad en forma de pase picadito por arriba de toda la defensa del Athletic. Lo leyó bien Bellingham tanto en el desmarque como en el control con el pecho. Luego batió a Padilla de media volea. El Bernabéu aplaudía con pocas ganas. El partido era de chichinabo pero los leones se aferraron a él justo antes del descanso con una volea dentro del área de Guruzeta, que estaba pésimamente marcado por Asencio (como siempre).

Mbappé se gana el perdón

Con el tanto del Athletic y un fuera de juego de Mbappé, que se echó la mano al adductor, nos fuimos al descanso en el Bernabéu. Del que regresamos con los visitantes tratando de buscar el empate con cierto ahínco. Pero el Real Madrid tiene a Mbappé, que decidió abrochar su Pichichi con un gol marca de la casa. Recibió la pelota en la frontal, sentó como si nada a Ruiz de Galarreta, armó la diestra, sacó un disparo seco y violento y logró el 3-1.

El francés corrió al banquillo y se abrazó a Arbeloa. La escena quedó un poco como el abrazo de Vergara. El tanto devolvió a Mbappé a un partido que se había tomado casi de excedencia hasta entonces. El Athletic ya estaba roto y dejaba latifundios a la espalda de su defensa.

En el 68 Arbeloa retiró del campo a David Alaba, despedido por el Bernabéu con una cerradísima ovación y con muchos aficionados de la Grada Fans con la silla en sus brazos para recrear su icónica imagen en la remontada al PSG en año de La Decimocuarta. El madridismo iba calentando para despedir a Carvajal.

Vinieron después tres cambios más en el Real Madrid: fuera Bellingham, Gonzalo y Mastantuono, dentro Ceballos, Güler y Brahim. En el 80 llegó el cambio icónico: canterano por canterano. Se marchó la leyenda Carvajal y debutó en su lugar Manu Serrano. El juego se paró, todos los jugadores, incluidos los del Athletic, le hicieron pasillo. Lloraba Dani como lloran los tíos más valientes: comiéndose las lágrimas. Al otro lado de la banda le esperaba su familia.

En el 88 llegó el cuarto, que lo marcó Brahim tras una buena combinación con Mbappé. Con él y el definitivo 4-2 marcado por Izeta se terminó la crónica de un partido que sólo será recordado por el adiós de Dani Carvajal. Por fin se acababa también otra temporada infame del Real Madrid con títulos perdidos, cambio de entrenador, derrotas intolerables, peleas en el vestuario, líos médicos, espantadas de futbolistas y que va a acabar con las primeras elecciones en 20 años. Que sea para bien.

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